“Pásale mi amor, ahorita viene la señora”, dice una mujer al recibirme en el Centro de Ayuda para la Mujer Latinoamericana en un suburbio de la Ciudad de México. "Bienvenida, te voy a dar un abrazo", agrega, con un beso en la mejilla.
Su saludo es cálido y se ajusta a la descripción de la publicidad de la organización en un sitio web llamado interrumpir-embarazo.com, donde se define como “un colectivo de mujeres que sabemos lo difícil que es enfrentarte a un embarazo no deseado”, y que prometen “te acompañamos, con seguridad y discreción”.
Ese sitio web sugiere asimismo que el centro practica abortos. Encabezando la lista de servicios publicitados aparece ILE, siglas de “interrupción legal del embarazo”. Pero esto, como descubrí, es engañoso.