
Israeli-Egyptian border. Cornelius Kibelka/Flickr. CC (by-sa)
Las políticas migratorias nacionales y su aplicación constituyen los mayores peligros para las personas que intentan cruzar las fronteras nacionales. Además, las categorías en las que los Estados nación clasifican a la mayoría de las personas que emigran («ilegales» o «trabajadoras y trabajadores extranjeros temporales» son dos de los más utilizados) son las mayores amenazas a su libertad. Categorizarlas de «ilegales» o «temporales» es lo que atrapa a un número (y proporción) cada vez mayor de personas migrantes en trabajos precarios, al tiempo que limita gravemente sus derechos y su movilidad. En resumen, las políticas nacionales de inmigración legislan las condiciones que hacen que algunas personas sean «baratas» o «desechables». En pocas palabras: sin políticas nacionales de inmigración, no habría «personas migrantes» a las que subordinar, ni chivos expiatorios, ni abusos.