
Protestors demand basic income in Spain in 2014. Joaquin Gomez Sastre/Demotix. All Rights Reserved.
Ya en mayo del 2014 argumenté, en una publicación para Al-Jazeera que el movimiento mundial contra la esclavitud corre el riesgo de convertirse en una forma de ocultar la injusticia político-económica estructural. Sugería que, si el movimiento se centraba en hacer que las personas que consumen y son activistas “se sientan mejor por sentirse mal” en vez de abordar esa injusticia, se estaría desperdiciando una oportunidad generacional para hacer que el mundo sea más justo.
No tiene por qué ser así. Existe una alternativa que comienza por promover una renta básica incondicional como una estrategia genuina contra la esclavitud. Solo una renta básica universal eliminará realmente la vulnerabilidad económica que se encuentra en la raíz de toda explotación laboral.