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Cadenas globales de suministro: ¿qué quiere la mano de obra?

De acuerdo con las trabajadoras y los trabajadores del mundo, las cadenas globales de suministro no son sostenibles ni pueden serlo, a menos que se funden sobre los principios del trabajo digno. English

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Garment factory, Sri Lanka. M.Crozet for the ILO/Flickr. (CC 2.0 by-nc-nd)

Las empresas multinacionales buscan constantemente reducir costos para incrementar ganancias, y la presión resultante recae no solo sobre los salarios de las personas trabajadoras, sino también sobre sus condiciones laborales. Esto, a su vez, conlleva a que el empleo dentro de las cadenas globales de suministro sea en general precario y/o informal, con violaciones a los derechos humanos. A pesar de que algunas compañías han prometido públicamente que asegurarán a sus empleadas y empleados el pago de un salario digno y la inversión en los lugares de trabajos para que sean seguros, esto no es de ninguna manera la norma; e incluso cuando así lo declaran, estas promesas no siempre se cumplen. Los planes empresariales y la «responsabilidad social empresarial» tienen poco o nada de impacto positivo a la hora de garantizar derechos laborales a quienes trabajan en estas empresas. De hecho, han pospuesto abordar cuestiones estructurales fundamentales.

Que hasta el 94% de la fuerza de trabajo de la que dependen las empresas multinacionales más grandes se encuentre «oculta», significa que existen vacíos de gobernanza graves en las cadenas globales de suministro. Mientras que las trabajadores y trabajadores producen bienes y servicios en diversos países, la mayoría de las leyes y convenciones internacionales se terminan en la frontera de cada país en particular. Hoy en día, guías voluntarias como las Guías para las Empresas Multinacionales  de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos («OECD», por sus siglas en inglés), que incorpora los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de las Naciones Unidas, y la ya obsoleta Declaración de las Empresas Multinacionales («MNE», por sus siglas en inglés) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son algunas de las pocas «regulaciones» mundiales de las cadenas globales de suministro. Ninguna de ellas, sin embargo, es efectiva a la hora de asegurar el respeto hacia las trabajadoras y los trabajadores en las cadenas de suministro.