Grupo de mujeres activistas fotografiadas en Alter do Chao, en el río Tapajós, en la Amazonia brasileña, Septiembre 2018. Imagen: Francesc Badia i Dalmases. Todos los derechos reservados
En una de las naciones más amantes del fútbol – donde el ‘jogo bonito’ tiene prácticamente el estatus de religión – no sorprende que las elecciones de esta semana se estén pareciendo más a un partido de fútbol que al proceso democrático que dará forma al futuro del país más grande de América Latina.
Un gran número de brasileños se está comportando más como hinchada futbolística, siguiendo de cerca las encuestas como si fueran marcadores de la liga y apoyando u oponiéndose a los candidatos con pasión más que a partir de un análisis razonado de sus posiciones políticas. Sin embargo, una particularidad llama la atención: mientras que en Brasil tanto el fútbol como la política son juegos dominados por hombres - solo dos de los trece actuales candidatos a la presidencia son mujeres - el resultado de esta contienda podría estar en manos de las mujeres.