
En vez de justicia, España optó por amnesia colectiva para hacer frente a los crímenes del General Francisco Franco (PD)
La impunidad, como ausencia de justicia, es la segunda agresión al derecho y a la dignidad de las víctimas, después del crimen original que se perpetró contra ellas. Es uno de los mayores atentados contra una sociedad y el Estado de derecho que, lejos de revelarse puntual, se prolonga en el tiempo hasta que gobernantes o magistrados posteriores derogan o inaplican, respectivamente, las leyes que la crearon o la desarrollaron para protegerse de la acción de la justicia.
La impunidad, de hecho o de derecho, suele estar presente, de una u otra forma, en nuestras vidas. Bien a través de leyes que amparan a los grandes criminales; bien por la incapacidad judicial para hacer frente a grandes o pequeños delitos; gracias a la ausencia de una sólida voluntad política para atajar la falta de mecanismos para hacer justicia; o, como consecuencia de las desmesuradas iniciativas de perdón en el contexto de una justicia transicional, los indultos irrazonables o las amnistías ilegales, a pesar de la normativa internacional y la doctrina de los Tribunales y Cortes de derechos Humanos que prohíben tales actos.