
Jorge González/Flickr. Algunos derechos reservados.
La democracia está en peligro. A pesar de que estamos asistiendo a la expansión de las formas de expresión y de intercambios interpersonales, si este incremento de uso no viene acompañado de soberanía sobre los datos que producimos, entonces el uso intensivo de las tecnologías de la comunicación puede conllevar consecuencias sociales y políticas que pueden hacer tambalear cualquier democracia.
Las plataformas de comunicación y las redes sociales acumulan una cantidad enorme de datos sobre sus usuarios. La excusa para que estas plataformas y redes guarden nuestros datos es que sirven para ofrecernos una mejor experiencia de uso en estas plataformas mediante la aplicación de técnicas de inteligencia artificial. Facebook, por ejemplo, aprende de las experiencias de sus usuarios y ofrece a cada uno un determinado contenido en función de sus intereses. Por lo tanto, si a alguien le gusta ver imágenes de gatitos en internet, es muy probable que Facebook priorice mostrarle gatitos a este usuario y le ofrezca, de paso, toda la publicidad asociada a los mismos.