
Niterói (RJ) - La Tropa de Choque de la Policía Militar utilizó bombas de efecto moral y gas lacrimógeno y algunos policías llegaron a sacar armas durante la confusión para retirar a los manifestantes de la avenida. 19/06/2013. Fernando Frazão/ABr. Creative Commons.
Brasil está luchando para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) recién aprobados. Esto no es sorprendente. El país se encuentra bloqueado por una serie de crisis políticas y económicas monumentales, que distraen a los políticos y a la gente. Y mientras los diplomáticos brasileños insisten en que los ODS deben ser universalmente vinculantes para todos los países, Brasil solo ha hecho progresos lastimosamente limitados en la implementación de cualquiera de los ODS. El último informe voluntario del gobierno brasileño sugiere que el mayor obstáculo para avanzar no puede ser la escasez de recursos, sino la falta de voluntad para avanzar, especialmente en temas delicados de seguridad y justicia.
Para ser justos, Brasil se toma en serio la agenda global de desarrollo sostenible. El país acogió la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992 y una conferencia de seguimiento, la Rio + 20, en 2012. En el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible en Nueva York, a principios de este año, Brasil enumeró los avances realizados en los últimos veinte años. Los diplomáticos brasileños también subrayaron cuales son los ODS clave a los que pretenden dar prioridad en los próximos años, en particular los relacionados con la eliminación de la pobreza (ODS1), la reducción del hambre (ODS2), la promoción de la salud (ODS3) y la equidad de género (ODS5) y el fortalecimiento de la innovación y la infraestructura (ODS9), la vida marina (ODS14) y asociaciones (ODS17). Todas estas son prioridades que valen la pena.